Primera parte.
Diego y sus compañeros estaban cansados. En años de guerra, conquista y trabajo apenas habían ganado para subsistir. Nunca pensaron que América consistiera sólo en una sucesión de caminos, de miseria y de hambre. No es que no hubiera riquezas, es que cuando las encontraban Pedro de Valdivia apenas se detenía para recuperar fuerzas. Al gobernador le atraían más los honores que el oro. ¿Acaso no había abandonado su encomienda en el Perú para irse a Chile? En cuatro años de marcha habían destruído ropa y calzado y ya no tenían más que jirones de tela o de cuero para ponerse. (...Leer más)







